terrazas pequeñas con hamacas

En el Teatro de Chacao se presentó Malavista Social Club: conceptualizado por Aquiles Báez, el espectáculo reunió en escena a Alí Agüero, Chelique Sarabia, Nicole Espinoza, Rafael Ruiz, Aníbal Abreu y “Cayito” Aponte. No había que viajar a las grandes capitales del mundo para ver gran teatro. Las mujeres son mayoría y sus decisiones son las que mueven a los distintos grupos. “Era un festival tan importante que las compañías morían por venir para acá”. Los cinéfilos y estudiantes cuentan con un centro de documentación que funciona en el Centro Simón Bolívar, Torre norte, piso 19. Su horario de atención es de lunes a viernes de 8:30 a.m a 4:30 p.m. Pero la Cinemateca no se arredra, insiste, invita artistas, hace ciclos con embajadas, abre sus salas de documentación. Sin embargo, la Cinemateca sigue proyectando ciclos interesantes con entradas a un costo simbólico. Sin embargo, llegar arriba vale el sudor y el esfuerzo. La edición de 2014 abarcó los cinco municipios de la capital, pero fue más allá: hubo eventos en Maracaibo, Margarita y Barquisimeto.

Hubo talleres, conversatorios y eventos musicales, no sólo en Caracas sino también en Lechería y Valencia. El Festival Caracas en Contratiempo se ha mantenido en medio de circunstancias sociales, políticas, económicas y culturales turbulentas. Porque se trata de eso: de ir a contratiempo. Para los lectores más ávidos no es otra cosa sino la fiesta de los libros. Para algunos es un paréntesis en una nación cuyos lectores se hallan sin libros. Así que si ve una pizza carrito o un corazón con el centro de fresas salir del horno, silla colgante doble no se extrañe. Y dice que lo atiende todos los años como un llamado para sumarse a un camino que exige ser recorrido sin prejuicios. ”. Después no obtuvo ni un centavo por parte del Estado y el evento pasó a mantenerse con el aporte de los particulares, así como con el apoyo las alcaldías. Son algunos de los productos que puedes comprar en las próximas horas con descuentos que incluso llegan a superar el 30%. Échales un ojo por si alguno de ellos es lo que estabas buscando. Pero hay un dato que podría dar una idea de esta tradición en Caracas: cada iglesia y parroquia que tiene santos para cargar, tiene sus cargadores, y en la capital son aproximadamente 150 iglesias.

Todos comparten sus trucos con la familia y los vecinos, como una manera de que el gusto por la hallaca permanezca en el paladar de generación en generación. Ello en un municipio que se autodefine como lector y que designa 1,5% de su presupuesto a la cultura, cerca del 2% sugerido por la Unesco. Divierte estar en la hamaca, mirar al chulo exhibiéndose en la orilla y descubrir el tsunami que se forma a sus espaldas. Por eso, los asiduos de la pastelería se conocen y los vendedores saben el tono de café que prefiere cada uno. Pero desde que asoma la madrugada hasta las 3 de la tarde, de martes a domingo, en los puestos atestados de estrambóticos maniquíes se desfila la ropa “de último grito”. Hoy su fachada de estilo neoclásico permanece silenciosa en medio de dos de las esquinas más transitadas de la avenida Urdaneta: de Veroes a Santa Capilla. Sigue esperando por un público enamorado del cine, que no debería olvidar la grandeza del séptimo arte contemplado desde la butaca en medio de una sala oscura.

Siglo y medio después, sus ruinas se dejan ver entre las caminerías. El primero lo financió la Unesco, porque formaba parte del Festival de las Américas. Con la muerte de Carlos Jiménez a principios de los noventa, Ramia se enfrentó no sólo al reto de darle continuidad al festival sino a lidiar con los recortes financieros por parte del Estado. Una fiesta que organizó Carlos Giménez a principios de los años setenta y continuó Carmen Ramia veinte años más tarde, cuando el gran teatrero de Rajatabla dejó para siempre el escenario. Hoy, con un contrato de trabajo, sabe que ha superado las dificultades. El evento pone en movimiento una de las plazas más importantes del país: Altamira. En el lugar retumban las voces de escritores, intelectuales y artistas que convergen en la Plaza Francia de Altamira en más de 170 espacios de reflexión. Con el agregado de que cuando se hace por el callejón La Zeta, la ruta de entrada al centro histórico, hamacas baratas se estará caminando sobre el empedrado original. En este último, alberga la gran obra de Martín Tovar y Tovar sobre la Batalla de Carabobo, ideada para cubrir la cúpula oval de 26 metros de alto y 13 metros de ancho.

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