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Subirle volumen a otros sonidos y que el escándalo de los carros, las motos (la violencia y la inseguridad) tenga menos eco. Si al menos me hubieras dicho lo que se suele decir: no vayas a montar un espectáculo. Allí te enterarías de que es viuda, generosa en el amor y que desayuna té con pastas. Para pasar el picante de la comida, está el té de mandarina que trae las conchitas, un poco de pulpa y miel. Aquella llamada fue como un rayo que le había atravesado su cuerpo enclenque. Como hago otras veces, en procura de inspiración, escogí un libro de mi biblioteca al azar. Cerró los ojos mientras el contacto del libro contra su pecho la inundaba. Releyó el título del libro recién recibido. Inciso especial a las playas del estado Aragua, escondidas detrás de las enormes montañas del Parque Nacional Henry Pittier. Una gardenia. como las que le había regalado cada veintitrés de Abril, desde que se conocieron.

Escribo este microrrelato, como homenaje a mi padre, que ha sido un hombre que todo lo que ha conseguido ha sido gracias a su esfuerzo personal y por tener a su lado a una mujer maravillosa que es su esposa. El otro hombre que le dirá al mundo lo que quiere ser y que compartirá con él todo lo que podrá hacer. En algún lugar lugar del mundo alguien se había molestado en ojear su obra, que aunque vaga y modesta, tenía un mensaje brutal que debía salir a la luz pública. Se hizo el remolón en el comedor del colegio de los curas, se ofreció a terminar, aparentemente de forma abnegada. “Pienso que una forma de perpetuar la memoria de Carmen Susana Duijm Zubillaga, hija de un trabajador petrolero emigrante de Surinam y de una modesta vendedora de ropa venezolana, es diciendo las cosas por su nombre. No se me ocurría nada que escribir ayer por la tarde; me acercaba al umbral de mi propia ruina.

Traspasó el umbral de su ausencia dispuesta a no derramar ni una lágrima. Y en ese espacio de fluor luminoso, la ausencia del martilleo eléctrico le va volviendo algo más tolerante. Alcanzó el resto del contenido del paquete. En Caracas existen 18 especies de aves, de los cuales 4 son guacamayos, el resto se divide entre loros y pericos. Caracas en 365, Pasa la hoja o Te paseo y te cuento. En 1967 obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura, otorgado por el INCIBA, por el edificio sede del Banco Central de Venezuela. El popular “Dale Ro” que se escucha cada fin de semana en la grada del estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela es parte de una incansable fanaticada. Al fondo se instaló una pared de herraduras, similares a las que se usan para marcar al ganado y que representan las iniciales de todos los que se involucraron en el proyecto. También puedes tirar más de las mangas para que suba más la hamaca.

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