amok hamaca

Así, como el fino postre francés. La tramoya se encuentra suspendida en lo alto y sostiene elementos como los techos de la concha acústica, telones y puentes de luces. Luego, se deja reposar medio día, se lava con agua, se desprende la concha y se saca la pulpa para la masa. El viernes se dedican a hacer los guisos y se inicia el proceso para hacer la masa de maíz de concha blanca, que amerita una cocción de al menos una hora. 10 por cada asada, 20 por grupo de clientes, 50 en una hora. Cuando se trata de hamacas, una adecuada unión es esencial. Pese a eso, afirman que se trata de un buen sitio para trabajar porque siempre está abastecido. Tiene una bandeja extraíble que puede lavarse en el lavavajillas y que se guarda bajo el asiento cuando no la necesites. Su cestillo es antiadherente y compatible con cualquier lavavajillas. Eso es lo que ofrece Alto, reconocido como uno de los mejores restaurantes de Latinoamérica.

Por eso son muchos los que aprovechan y llevan su computadora para trabajar allí. Preparaciones que no son fortuitas, sino producto de largos años de experimentación e investigación. Conversan. Casi una década de experimentación culinaria de Antonio Gámez, Ángel Rincón y Julio Rincón, sus dueños, está resumida allí. La iluminación de la sala es posible gracias a una consola central de iluminación, que tiene 960 circuitos de operaciones computarizadas. Es muy cómoda, gracias a su acolchado, cinturón de seguridad, respaldo reclinable y bandeja extraíble. No será como la de Paseo Las Mercedes, pero tendrá la misma concepción”, afirma Solveig Hoogesteijin. Como una guarida al tráfico, el local está en pleno centro de Caracas, en la esquina La Torre, a pocos metros de la Plaza Bolívar. Lo fundó en 2007 en un local sobrio y elegante, el mismo año que la Academia Venezolana de Gastronomía le otorgó el premio Tenedor de Oro al mejor chef.

DIRECCIÓN: 6TA. AVENIDA DE ALTAMIRA, TORRE NINO CARBONE, NIVEL ACADEMIA. DIRECCIÓN: MERCADO DE LOS PALOS GRANDES. DIRECCIÓN: ALTAMIRA VILLAGE, hamacas colgantes LOS PALOS GRANDES. DIRECCIÓN: ENTRE LAS ESQUINAS DE GRADILLAS A MONJAS. En todo 360° se ofrecen las opciones habituales del menú: pizzas, ceviches, tequeños con salsas dulces, papas bravas y otros entremeses. “Villa Zoila posee un innegable valor histórico patrimonial por ser ejemplo de la vivienda caraqueña de inicios del siglo XX. Los muros del salón, diseñado por Alejandro Barrios y Nancy Coupal, lucen fotografías de Efraín Vivas y lienzos de Carlos Zerpa. El olor humeante de la carne a la parrilla, las chuletas, las salchichas, los huevos y las diversas formas del queso criollo reinan en las vitrinas. La orden no se explica: la carne, el pollo, las salchichas, pedacitos de tocineta y cualquier clase de embutido combina por la fuerza del sabor callejero. El sabor chorrea por todas partes y la masa blanca de la harina de maíz se hace la amalgama perfecta para contener lo que en una cena normal requeriría tres platos. Los sábados tiene sabor a arepa pelá. La risa se expande al máximo volumen, pero en menos de 10 minutos el cliente recibe una humeante arepa con perico, queso y un extra de aguacate.

Y el melado de papelón bañando un golfeado tibio que -créanlo- no necesita más queso. “La clave de tan buena acogida creo que ha sido ir más allá de preparar café a nivel profesional y ricos postres, sino esforzarnos por ofrecer un servicio de calidad, por generar experiencias memorables en nuestros espacios”, agrega. En el primer nivel superior, mesas y sillas aprovechan las paredes de la azotea del edificio para repartirse cual laberinto. La sala posee una cantidad de recursos que le permiten cambiar el nivel de absorción y brindar una excelente acústica a los espectadores. 500 arepas es una cifra normal para una noche en los areperos de la esquina El Muerto. Cae la noche en el centro de Caracas. Las arepas se hacen en la noche. Posee gatos hidráulicos para movilizar tres de las cuatro plataformas y el foso de la orquesta. La oferta estará adaptada al espacio: habrá cine, gastronomía, literatura, una sala de exposiciones y cuatro salas para la proyección de cine independiente. Una pequeña taberna para relajar los músculos, beber algo frío y descansar del ajetreo de la ciudad. Y desde allí, unos peldaños suben hasta el tope de la estructura donde tan solo unas barandas separan a las personas del vacío.

Cuenta con un arnés de seguridad y soporta un peso de hasta 15 kg. Su apego a la familia lo mantuvo hasta el final, pues nunca rompió con la costumbre de almorzar religiosamente en casa. Además, no ocupan nada de espacio, por lo que son perfectas para el entrenamiento en casa. La mayor parte de los platos, de hecho, rememora lo que preparaba la abuela de Olivieri y, el resto, son recetas de su esposa. Son confeccionadas con una aguja de madera llamada lanzadera y un bastidor con 2 postes, el cuerpo es de algodón y los brazos de nylon. Hay algo que no termino de entender, no sé si es antropológico o si es natural, pero lo hacemos sin saber por qué”, hamacas para colgar dijo alguna vez en una entrevista. Es de todo y con todo a la vez. Los encargados cada vez hacen más malabares para que estén a la mano los ingredientes necesarios. Ahora comenzó a realizar una vez al mes catas de café abiertas al público en general para contar los aromas y sabores posibles en un café. Encienden las planchas, sacan los tobos donde amasan kilos y kilos de harina de maíz y arman las bandejas con todos los sabores imaginables que pueden acompañar a una arepa.

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